La trinitaria se sube a la cama con la camisa a cuadros puesta y nada más que una pantaleta negra, como si estuviera probando ropa y se le hubiera ido la mano. Se nota que el que filma ya la conoce: le dice algo y ella se ríe mientras se baja la camisa de a poco.
Después la cosa cambia: ella se agacha en la misma cama y se la chupa sin apuro, mirando a la cámara de cuando en cuando. El loco la recuesta, le abre las piernas y se la mete despacio, hasta que la tipa pide más fuerte. Se escucha una puerta en otro cuarto y nadie va a mirar.
Casero de esas chicas de trinidad que graban con el celular a media luz. La moza termina rendida, boca arriba, mientras él todavía sigue encima.
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