La moza se pone de a cuatro en la cama, nada más que en tanga, y se queda ahí esperando. El loco se acomoda detrás y le mete de a poco, sin apuro, mirando cómo la tanga se le hunde en el poto. La pieza se nota vivida: hay libros en la repisa, bolsas y ropa tirada, nadie acomodó nada antes de prender la cámara. Casero de trinitarias xxx grabado tal cual, sin ningún guion.
Ella aguanta quietica al principio, después ya se mueve sola y pide más sin decirlo. El colchón hace ruido con cada metida y se le escapa un quejido bajo. Le suena el celular una vez, encima de la mesa, y nadie lo contesta. Él le sigue dando parado hasta el final y ella se queda ahí, con las sábanas hechas un desastre.
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