Jaqueline es una de esas mujeres de trinidad que no necesita mucho para arrancar. Se mete al baño, deja correr el agua de la ducha y ahí mismo se le arrima el che que la acompaña. Azulejos por todos lados y el vapor del agua sabroso, todo bien casero, sin montar nada.
Ella se agarra del borde de la ducha y el flaco le mete sin apuro, de a poco. Se nota que los dos se conocen, no hay pose ni nada raro. El agua les cae encima mientras culean y va agarrando ritmo, pidiéndole más sin chillar.
Paran un segundo para acomodarse y vuelven a la carga desde donde lo dejaron. Él todavía la tiene agarrada cuando corta la escena.
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