La cruceña arranca a perrear de una, con las manos en la cabeza y la cadera suelta. Trae una tejana negra corta que le deja el ombligo afuera y la ropa interior se le ve al moverse. Detrás hay un fondo azul de pantalla, como de estudio, pero a ella le importa poco: sigue con su baile.
Baja más, se agarra el poto y lo mueve a todo lo que da, sin apuro y sin pose. Este tipo de cruceñas xxx sale de esas tardes en las que prende la música y se graba sola en su cuarto. A medio baile se ríe, se detiene un segundo para arreglarse el pelo y vuelve como si nada.
Levanta los brazos, da una última vuelta y queda mirando la cámara sin decir nada.
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