La moza está sola en la pieza y no piensa esperar a nadie. Se sacó casi todo y quedó con lo mínimo, apoyada junto a la puerta, con la mano ya metida debajo de la última prenda.
Se toca despacio, de a poco, sabiendo que en la casa puede aparecer cualquiera. La puerta no tiene llave y a ella no le molesta. Es una de esas grabaciones que terminan en las listas de videos xxx bolivianas, subidas sin que se sepa quién.
De pronto se detiene. Se acomoda el pelo con la mano libre y mira hacia la puerta. Nadie llegó. Sigue donde lo dejó, ahora más lento que antes.
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